Juegas como una niña

Como una niña

Juegas como una niña

Juegas como una niña es la eterna frase que no sé sabe cuándo se inventó, pero que continúa utilizándose como insulto y mofa contra miles de personas, sobre todo jóvenes y niños, a quiénes se les demuestra que hacer algo como una mujer es algo negativo.

Las mujeres nunca lo han tenido fácil para lograr lo que han conseguido. Sí, aquí victimismo feminista, so sorry. Pues no, no lo es: para que las mujeres pudieran siquiera pensar en practicar deporte han tenido que luchar contra prejuicios (no pueden, no deben, no saben, son débiles, etc.) y miles de trabas que existían y aún perduran en nuestra sociedad.

Estos argumentos no solo se emplean cuando practicas un deporte, también se hacen cuando eres aficionada a alguno de ellos. Es como el carnet gamer, pero especializado en el deporte que te guste, ¿sigues la NBA? ¿Fútbol? ¿Tenis? ¿F1? ¿Moto GP? Si eres mujer serás cuestionada y te harán preguntas para poder comprobar tus conocimientos. Un test en toda regla. Porque es algo antinatural, una aberración casi.

Aún recuerdo de niña cuando decía que me gustaba el fútbol. Tener que aguantar preguntas no solo de jóvenes de mi edad, sino de hombres mayores cuestionándome sobre «¿de qué país era un equipo?», «¿cuántos títulos existen?», «¿era un anillo o una Champions?», «¿córner o base?»… Preguntas que pueden parecer “inofensivas” para algunas personas, pero que esconden realmente una gran carga cultural detrás. Estas cuestiones siempre se hacen a las mujeres, porque cuando un hombre afirma que le gusta cualquier deporte será asumido como algo natural, aunque no tenga ni idea de lo que habla.

Toda esta situación podemos traspasarla perfectamente al mundo gamer y tecnológico. Son sectores que se han entendido como masculinos, donde las mujeres tienen que batallar para poder ser partícipe y, como comenté en uno de mis artículos anteriores, constantemente son cuestionadas sobre sus capacidades y conocimientos. Asimismo, si hablamos de los eSports y la baja representación de las mujeres, la respuesta corta es: el patriarcado1. La respuesta larga sigue siendo la misma: el patriarcado. 

La industria de los videojuegos es relativamente nueva comparada con otras y se tiende a pensar que lo nuevo es automáticamente moderno y que por tanto no existe machismo en ella. Expresado de otra manera, si no hay mujeres en este ambiente profesional o gamer es porque no quieren, no les gusta o simplemente porque no se les da bien. “Las mujeres no se sienten atraídas por la tecnología”, “a las chicas de forma innata les gustan más las carreras de cuidados o humanidades” o “si no están es porque no quieren, ahora hay igualdad de oportunidades”. Son frases que seguramente habremos oído. 

Bueno… siento romper esa burbuja de cristal en la cual te encuentras para decirte que no es así de simple o banal. Hay que evaluar varios factores, entre los que destacan tres principalmente: el target o venta, los equipos de eSport y la comunidad. 

El target

Pudimos confirmar en uno de los estudios de New Zoo en 2018 que más de mil millones de mujeres juegan o disfrutan con los videojuegos. Eso equivale a un 46% de la comunidad a nivel mundial. En España, los eSport tiene una audiencia femenina de un millón de mujeres, la más grande de toda Europa, según el Libro Blanco de los eSports. Sin embargo, no es una cifra que importe o tenga alguna repercusión. Como mencioné anteriormente, es un sector que entendió que su consumidor mayoritario es un hombre, por lo cual todo debe enfocarse en él: desde el diseño de los juegos, sus narrativas, los personajes… hasta el marketing.

Citando a Ubisoft con respecto a que el personaje de Kassandra fuera el único jugable en Assassin’s Creed Odyssey: “LAS TÍAS NO VENDEN”. No venden cuando es una historia que se basa en ella, pero si son personajes secundarios que encajen en determinadas mecánicas y además muchas de ellas sexualizadas: ¡CLARO QUE SÍ, ESO SÍ VENDE!

Los equipos de eSports

A diferencia de otros deportes, los eSports no requieren más que reflejos rápidos, capacidad de reacción y agilidad mental, atributos que no influyen para nada en la condición física. No existe una regla que impida a alguien jugar de forma profesional por su género. Cuando llegan a los filtros para fichar jugadores y llenar los cupos de un equipo, se exigen ciertos requisitos como la capacidad para el juego, disponibilidad horaria, edad, entre otros… Entonces, ¿por qué no vemos equipos mixtos en las competiciones? ¿Por qué la mayoría de las chicas juegan en equipos enteramente femeninos? La respuesta es que aún queda un requisito oculto y más importante: ser hombre.

Tweet de Ayrine_lol que afirma «Necesito comprarme un pene, chicos, por favor, estoy desesperada», en relación con un correo recibido que le comunica su no inclusión en un equipo de eSports «por preferencias personales del equipo» y no «por su género».

En una encuesta que realizó ESPN en 2017 a jugadores de la Primera División de LOL se nos facilita una de las razones de la falta de equipo mixtos: algunos profesionales alegaron sentirse incómodos ante la presencia femenina. Tener alguna mujer en su equipo solo serviría para ponerlos nerviosos y desconcentrarlos. Lo que nos demuestra claramente que la figura de la mujer sigue siendo sexualizada, impidiéndole alcanzar niveles profesionales, acto totalmente reprochable no exclusivamente a ellos como jugadores, sino a los equipos y organizaciones que permiten este tipo de conductas. También tenemos el caso contrario, donde se incorpora a las chicas para mostrar y presumir de “inclusión”, pero únicamente queda en eso. Son excepcionales los casos donde ellas realmente son representativas. 

Porque para conocer a una mujer en la escena de los videojuegos es necesario que ella sea la mejor, que destaque por encima de la media. La mediocridad no está respaldada. Inclusive cuando es la mejor se duda de sus habilidades, como sucedió con Kim “Geguri” Se-Yeon, ex jugadora profesional de Overwatch, quién fue acusada de hacer trampa con un aimbot por jugadores masculinos. Esto nos lleva a concluir que las organizaciones prefieren tener en sus filas un jugador mediocre o con peores habilidades que una mujer que destaque y sea buena.

La comunidad

Me atrevo a decir que este punto es más importante que los dos anteriores y el que más influencia tiene. La cantidad personas que jugamos o somos jugadoras vicarias2 de videojuegos (viendo videos, streamers, leyendo notas, siguiendo las competiciones, etc.) es gigante. De esta inmensa comunidad, un grueso bastante relevante tiene conceptos erróneos sobre el género femenino y sobre otros colectivos como el LGBTIQ+. 

El flameo y la toxicidad están a la orden del día para toda la gente, pero sobre todo para las mujeres, por la simple razón de su género. Lo que tiene como consecuencia que muchas eviten jugar partidas online por miedo a lo que se vayan a encontrar. Esto deriva en que no adquieren un nivel o práctica suficiente para competir profesionalmente. Un círculo vicioso interminable. 

Algunas de las chicas que han llegado a competir han terminado por retirarse debido al acoso que han recibido. Casos como el de Maria “Remilia” Creveling, quién dejó su carrera profesional como jugadora del LOL y que lamentablemente falleció después. O el ya mencionado retiro de Kim “Geguri” Se-Yeon. O casos extremos como el feminicidio de Ingrid “Sol” Oliveira, jugadora brasileña de Call of Duty: Mobile. 

Trabajo de TFG que pretende mostrar la toxicidad machista del Valorant, presentándola con un tráiler honesto de lo que sería el juego.

«Juegas como una niña» sigue siendo el insulto favorito de muchas personas, sobre todo de hombres que lo usan a destajo sin saber todas las consecuencias negativas que trae esa consigna para muchas mujeres. Pensar que son “palabras inocentes» o «una broma”, que no tienen más connotación que eso. Es estúpido porque sí las tiene. Sigue manteniendo ideales y validando discursos de odio que promueven el machismo, la misoginia, el racismo, la homofobia… que conllevan que muchas personas pierdan grandes oportunidades de desarrollarse como seres humanos brillantes por temor a compartir espacios con ciertos especímenes. 

Comparado con el deporte masculino, el femenino aún está lejos de tener la relevancia, salarios o siquiera suficientes personas que lo practiquen. Lo real y verdadero es que seguimos luchando por espacios en igualdad de condiciones. Cada vez hay más referentes, iniciativas, proyectos, ligas y equipos que van ganando visibilidad y que logran destruir mitos. 

Pero todo esto no lo podemos lograr solas. Para que exista un cambio real es necesario que comencemos a cuestionar y revisar nuestras actitudes y discursos. Hablar de estos temas es necesario, sobre todo entre hombres, donde existe un miedo muy grande de ser tachado de “aliado”. Además es igual de importante apoyar y visibilizar a personas que refuercen el contenido inclusivo. Es tarea de todes.

Empecemos a actuar desde la responsabilidad como personas que conforman esta sociedad. 

1 Podemos definir patriarcado como una superestructura social que posibilita la jerarquización de lo masculino sobre lo femenino y cuya parte más visible es el machismo.

2 Término acuñado por Xandra Garzón Costumero, doctoranda en el Instituto de Filosofía del CSIC y Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Granada y Licenciada en Derecho por la misma Universidad.

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