Conocimos a Sara López como organizadora y coordinadora de la sección de Rol y Videojuegos del Festival Tenerife Noir de 2021. Enseguida tuvimos la certeza de que su perfil daría un valor añadido a la sección de Hecate Conversa, ofreciendo una perspectiva a nuestras lectoras del mundo de la música creada para la imagen. Llena de energía y con una firme intención de visibilizar a las músicas de la historia, comenzamos a entrevistarla:

¿Quién es Sara López? ¿Cuál es su desarrollo como profesional?

Sara López es una niña grande que dice que hace música, pero que en realidad cuenta historias. La verdad es que me siento muy afortunada de poder trabajar escribiendo bandas sonoras… Desde que soy pequeña, la música ha sido para mí como mi hogar, como un santuario: no me separaba de mis casetes, de mis CD, de mi MP3, y sobre todo nunca me separaba de mi guitarra. Me podía pasar las horas muertas tocando. En cuanto a lo profesional: estudié guitarra en el Conservatorio Profesional de Música de Santa Cruz de Tenerife, realicé el Bachelor de Composición en la Universidad de Música de Friburgo, Alemania, y el Máster en Composición para Medios Audiovisuales en la Escola Superior de Música de Catalunya, Barcelona. Pero lo que realmente me ha dado mi profesión, honestamente, es pasarme las horas muertas en la guitarra, jugando frente al ordenador, tirando dados en partidas de rol y bebiendo cine como agua de mayo. La teoría y los títulos están muy bien, pero una tiene que llevarlo dentro.

¿Cuáles son tus referentes musicales? ¿Y aquellos más relacionados con los videojuegos?

Esta pregunta es muy difícil para mí. Quizás hago algo de trampa y cambio “referente” por “ídola”, porque no son tanto personas que tome como modelos a seguir sino gente a la que admiro. Imposible no decir John Williams el primero: es la banda sonora de mi vida. Pero para salir un poco de lo obvio y para entrar en los videojuegos, hay una mujer a la que admiro profundamente en este sector, y es Eimear Noone. Una adalid de la música de videojuegos, la primera mujer en dirigir la orquesta de los Óscars, una compositora humilde, amable, llena de arte. ¡Y podríamos nombrar a mil y una personas más!

Has contribuido en distintos medios: cortometrajes –Boldo de Sara Nieto, entre otros–, largos –Apocalipsis Voodoo– y videojuegos –Terra Alia o los últimos seis niveles del Human Fall Flat–. ¿Qué te llevó a dedicarte al mundo de la composición?

¡Es que no podía hacer otra cosa! He trabajado en todo lo trabajable: servicio de atención al cliente, camarera, traductora, CM, PR, de todo. Pero cada vez que pasaba tiempo en esos trabajos vacuos me sentía más y más desgraciada. Siempre he sabido que tenía que escribir música, así que no tenía otro remedio. Sé que todas decimos estas cosas, pero de verdad que no me canso de decir que la música es mi pasión. No sé qué haría sin ella. La bombilla de las bandas sonoras se me encendió cuando tenía seis o siete años y vi “El Príncipe de Egipto” por primera vez: pensé que tendría que haber sido yo la que compusiera esas canciones y esas melodías y fui consciente de que, quizás, eso podía ser un oficio para mí.

Desde este mes está disponible tu patreon, en el que, temática de taberna de por medio, ofreces la creación de piezas musicales para partidas de rol. ¿Ha sido especialmente difícil hacerse un espacio en la composición?
Logo de «La Taberna del Bardo», proyecto de patreon en el que puedes hacerte con tu música para partidas de rol.

Es más, ES especialmente difícil. Considero que tengo muchísimo que trabajar todavía. Por desgracia, creo que el mundo del arte, de cualquier tipo, es cuestión de suerte, de estar en el sitio indicado con la persona indicada en el lugar indicado. Por muy bueno que sea tu arte, es posible que nunca termine de despegar si no tienes ese factor de azar, digamos. Es lo único que no me gusta de este mundillo. Sin embargo, el proyecto de La Taberna del Bardo es una de las ideas que más ilusión me hacen con respecto a mi música: crear composiciones para partidas de rol, de pura fantasía, dentro de mi taberna inventada, creando comunidad de amantes de la música y frikis como yo. ¿Qué más puedo pedir? ¡Ojalá funcione y a la gente le guste! Me imagino mi taberna como un pequeño santuario para aquellas personas que se sienten como yo. ¡Les invitaré a hidromiel!

¿Cuáles de esas dificultades consideras que derivan directamente del hecho de ser mujer?

Maravillosísima pregunta. Muchas. Cuando entré en la adolescencia, toda gótica yo, uñas negras, corsés y pinchos, siempre decía que quería ser un hombre para no tener que sufrir tanto. En esos tiempos me reía cuando lo decía, no le daba mucho peso, pero hoy me da infinita pena recordarlo. En la actualidad, ya no solo por ser mujer, sino por encajar quizás en un estereotipo femenino dulce, amable y de edad más joven de la que tengo, me encuentro constantemente siendo más ruda, bruta o directa de lo que me gustaría tan solo para que me tomen en serio. No sé cuantas veces me han dicho “la chica de la música” o “la niña de la banda sonora”. No, señores, mi nombre es Sara y así me pueden llamar. A mis compañeros de trabajo no se les trata con tan poca deferencia. Y absolutamente siempre que tengo reuniones con clientes y tengo compañeros varones, representantes, productores, lo que fuera: el 100% de las veces, en mi experiencia, se dirigen a ellos para hablar de mi trabajo o responder a mis preguntas. Y aquí es donde tengo que trabajar para redirigir la atención a mi persona, cosa que resulta violenta siempre. Tengo la suerte de ser una persona, como decimos aquí, “echá palante” y este tipo de actitudes suelen cambiar a mi favor. ¿Pero por qué tengo que estar pendiente a cómo presentarme físicamente, a qué palabras usar para que se me haga caso o a qué tono de voz poner cuando mis compañeros no tienen siquiera que esforzarse? Hay tanto que hacer todavía…

Comentábamos que compusiste la banda sonora de los seis últimos niveles del videojuego Human Fall Flat. Una de esas piezas, la del nivel de la ciudad, fue interpretada en el concierto “Electric Arcade” del festival Fimucité del pasado año. Un concierto de apertura que estuvo dirigido por la mismísima Eimear Noone. ¿Qué significó esto para ti?

BUAH. Fue increíble. Fue espectacular. Fue agotador, estresante, agobiante y maravilloso. Fue una lucha gigantesca contra mí misma: “No me lo merezco, no lo valgo, no tengo el nivel, no llego, qué estás haciendo.”. Lo más difícil fue ganar el concierto en mi cabeza y derrotarme a mí misma, que era el propio boss final de mi propia mente agotada. Ese “Inner Saboteur” del que tanto habla RuPaul. Después de eso, días antes del concierto, todo fue disfrutar. No saben lo increíble que es escuchar algo que antes solo estaba en tu mente y que ahora son decenas de personas sobre un escenario. ¿Y qué decir de Noone? Siempre he sido una gran admiradora, para mí ha sido el mejor regalo del mundo. Cuando terminó mi pieza yo no sabía que me iban a poner un foco encima. Estaba llorando a mares. Me puse en automático: tan solo recuerdo que mi pareja me susurró “LEVÁNTATE”, porque estaba completamente bloqueada, y que Eimear alargó muchísimo el aplauso para mí. No recuerdo ni verla, de todo lo que lloré. No saben cuán agradecida estoy por esta experiencia tan maravillosa…

Además de componer, te dedicas a dar charlas sobre música en determinados eventos. Nosotras hemos tenido la oportunidad de asistir a dos de ellas –en el Tenerife Noir y en el Canarias Game Show–. ¿Consideras necesario divulgar sobre música a un público generalista? ¿Y al público de la comunidad jugona?

¡Y me ha encantado verlas en las charlas! Ya tengo ganas de escuchar yo una de ustedes. Considero tremendamente necesario hablar de la música, y específicamente de las mujeres en la música. No somos pocas, ni menos importantes, pero se nos conoce menos. ¡Hay que hablar! Y hay que hablar bien. Creo que es necesario, además, que llegue a todas las comunidades: al público general, a la comunidad jugona y a todo lo que se cruce por delante. ¿No conocemos todas a Messi o a Brad Pitt? Pues ya es hora de que la cultura general también ofrezca hueco a las mujeres compositoras. ¡Y a la diversidad del mundo en general! Como directora de la sección de videojuegos y rol del Tenerife Noir, y como “charlista”, ¡que no charlatana!, en general, intento ofrecer un espacio inclusivo para hablar del abanico de posibilidades que es el mundo y para hacerle hueco a todas esas voces que hablan alto, pero que no se escuchan. Creo que como mujer queer, pero, sobre todo, como PERSONA, es lo que tengo que hacer.

El mes pasado comenzaste a publicar en tu cuenta de Tiktok vídeos sobre mujeres compositoras a lo largo de la historia, algo que ya habías hecho en otros entornos. ¿Qué te lleva a seguir apostando por la visibilización de las músicas?

¡Ay, malditas mudanzas! Hace un par de semanas que empecé a llevar mis cosas al País Vasco y aún no ha llegado mi ordenador… Qué ganas tengo de seguir con esos Tiktoks. Puede ser que ya haya respondido un poco a esta pregunta en la anterior respuesta. Elaboraré que yo, personalmente, prefiero divulgar siempre desde el buen rollo y el entretenimiento, incluso aunque se toquen temas serios, negativos o polémicos. En mi experiencia personal funciona siempre mejor invitar a la gente a reflexionar que decirles exactamente qué están haciendo mal. Es lo que estoy intentando hacer con Tiktok: hablar de una forma dinámica, corta e interesante sobre todas aquellas mujeres compositoras que (des)conocemos, animando a conocer más y a interesarse más. Al final es una plataforma que ven todo tipo de personas y que tiene una capacidad de propagación tremenda. ¡Y hacer vídeos/comunicar son dos de mis hobbies favoritos! Así que si desde mi humilde rinconcito puedo hacer lo que sea para hacerle un hueco a la diversidad, bienvenido sea. Haré todo lo posible con lo que tengo.

Adentrándonos en el sector del videojuego, ¿qué papel tienen las compositoras en el proceso creativo? ¿En qué momentos del desarrollo están presentes?

Cada proyecto es único y no hay una respuesta general. Desde mi experiencia personal, las desarrolladoras suelen tener la música más en cuenta y mucho antes que las directoras o productoras de cine. En los videojuegos que he participado he tenido el placer de estar desde el principio, desde el minuto 0, y eso aporta infinito a las compositoras. Desde tranquilidad mental (porque la música suele ser el último mono y hay que trabajar casi siempre al corre corre) hasta mucha más libertad creativa, porque el concepto musical va cambiando y evolucionando según cambia y evoluciona el propio videojuego. Nuestro papel es darle ambiente a la ambientación, por curioso que suene. La música es el pegamento del universo al que nos vamos a transportar. Es hermana de la narrativa y tiene que jugar en pos de la historia. Por eso prefiero estar desde el principio, desde el “pre”: da mucho más tiempo a absorber el mundo y puedes hacerlo con mucha más calma.

Algunas grandes bandas sonoras que se me vienen a la cabeza son la de los Final Fantasy, la saga de Zelda, la de Rime o la de Gris. ¿Qué crees que hace tan especiales a las obras musicales de estos videojuegos? ¿Cuáles son tus preferidas?

¿Mis preferidas en general o entre esas tres? JAH. Pregunta trampa… Bueno, respondamos primero a la primera: lo que hace realmente especial a estas bandas sonoras es que crearon un universo. El FF no es lo mismo sin la orquesta que acompaña a Sephirot. El Zelda no es lo mismo sin las melodías de la ocarina de Link. Y así con todo: la música nos acompaña mientras jugamos y, como dije antes, le da ambiente a la ambientación. No es una canción que escuchamos descontextualizada o un concierto de música clásica: es música para la imagen. Y todas esas imágenes que vivimos, como parte de nuestra historia personal e íntima, van acompañadas de su propia música, que es única de nuestra experiencia. Así que la BSO de esos maravillosos juegos que mencionan son, a la vez, la BSO de nuestra vida, en ese momento, en ese contexto. También lo que hacen juegos como TSotC, Rime o BotW es crear una suerte de banda sonora folklórica, una música “tradicional” para un mundo de fantasía, que consiguen que nos metamos al 100% en la pantalla y vivamos la cultura de ese mundo en nuestra propia carne. *Y Sara se hace chiquitita y desaparece entre las sombras para no tener que responder a la última pregunta porque es como contestar que a cuál de tus parientes quieres más…*.

Hablas cinco idiomas, has estudiado en Tenerife, Cataluña y Alemania y, sin embargo, sabemos que muchas veces tienes que lidiar con el síndrome de la impostora. ¿Cómo le haces frente?

Pues… Como puedo. Cada vez bajo más mis expectativas, por ejemplo. Hace cinco años, mi meta era llegar a Hollywood. Ahora mi meta es bajar a comprar el pan todos los días. ¡Y no es tontería! Se hace menos frustrante y más agradable. Y, sobre todo, sé que lo puedo conseguir. Lo que quiero decir es que creo que nunca seré lo suficientemente buena para mí, en mi cabeza, pero que cuanto más acepte que esa Sara saboteadora está ahí y que trabajo no para conseguir una meta, sino por amor al arte, y por darle voz a mi pasión, pues más feliz seré. Y mi mayor secreto que en realidad no es un secreto: LA TERAPIA. Oh, la terapia. Cuánto me ha ayudado mi psicóloga. La vez que más me he querido a mí misma fue la vez que conseguí verbalizar que no podía con todo yo sola. ¿Han visto Encanto? Yo soy Luisa. La fuerte que carga con más burros de los que puede. A veces hay que dejar los burros en el suelo, darles un abracito y llorar. Cuando era más jovenzuela, cualquier cosa por debajo de la perfección era fallar. Y a día de hoy me cuesta mucho salir de esas expectativas… Pero cuanto más salga de esa mentalidad, más feliz seré. ¡Y si no llego a trabajar para Square Enix, ya encontraré mi felicidad allá donde esté! Que se calle la impostora esa…

Desde Hecate, siempre lanzamos un mensaje a todas esas niñas y jóvenes que no encuentran referentes para atreverse a adentrarse profesionalmente en aquello que les gusta. ¿Qué mensaje le lanzarías tú a aquellas que quieren dedicarse a la música?

DO IT! ¡HAZLO! ¡TÚ PUEDES! Da miedo, asusta, es algo nuevo, es difícil. ¿Pero sabes qué? Serás feliz. ¡Serás muy feliz! A tu edad (me encanta ser una viejoven) no tenía tantas herramientas ni tanta información para dedicarme a la música: usa lo que tienes y las ganas que tienes de vivir y da un salto. Te prometo que vale la pena. ¡Te prometo también que no será fácil! Pero que cada paso que des en tu camino será un paso válido y hermoso. Otra cosa: no tengas miedo a fallar. ¡Porque el fallo no existe! Si las cosas no salen como tú pensabas, no pasa nada, porque aprenderás de ello. Eso es extremadamente valioso. Y si quieres escribirme y pedirme ayuda, si tienes dudas, si necesitas referencias, programas, partituras, ¡cualquier cosa!, escríbeme y haré lo que pueda. Hablar es gratis. Y estamos juntas en esto.